¿La moda sigue castigando la sonrisa en pasarela?
¿La moda sigue castigando la sonrisa en pasarela?
Durante décadas, la pasarela ha construido una estética donde la seriedad parece obligatoria. Rostros neutros, miradas contenidas, expresiones casi inalterables. Como si mostrar emoción —y especialmente sonreír— restara valor conceptual a una colección.
Pero ¿cuándo decidimos que la sonrisa era incompatible con el discurso de moda?
La sobriedad se consolidó como un código visual asociado al prestigio, heredado de la fotografía editorial, del arte contemporáneo y de una cierta idea de “alta cultura”. Sin embargo, la moda nunca ha sido un ejercicio silencioso. Es escenografía, narrativa, actitud y puesta en escena.La ausencia de sonrisa no es una casualidad estética, sino una decisión cultural. Un acuerdo tácito que ha definido durante años cómo debe verse la moda “seria”. Pero los códigos no son inmutables. Evolucionan, se cuestionan y, a veces, se rompen.
En un contexto donde las fashion weeks buscan reconectar con el público, las marcas exploran nuevas formas de autenticidad y la sostenibilidad introduce valores más humanos y transparentes, la expresión emocional vuelve a cobrar sentido. No como gesto superficial, sino como parte del mensaje.
La teatralidad —frecuentemente confundida con exceso— puede ser una herramienta narrativa de gran potencia. Una sonrisa consciente, un gesto intencionado, una expresión abierta pueden reforzar el concepto de una colección y aportar capas de lectura que van más allá de la prenda.
Para algunos, esta apertura emocional puede resultar incómoda o incluso poco sofisticada. Para otros, representa una evolución natural: devolver a la moda su dimensión performativa, su capacidad de emocionar, provocar y conectar.
Desde la mirada curatorial y documental de Fashion Week Gallery, la expresión transforma la imagen. No la banaliza, la contextualiza. Humaniza la colección y la acerca a quien la observa, sin restarle rigor ni profundidad.
Quizá no se trata de imponer la sonrisa, sino de permitirla. De aceptar que la moda también puede expresarse a través de gestos visibles, emociones honestas y narrativas más vivas. Tal vez ha llegado el momento de preguntarnos si la seriedad constante sigue siendo un símbolo de valor… o simplemente una herencia estética que ya pide ser revisada.
Martin Esquivel

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